¡Aumentá tu nivel de Felicidad!

September 14, 2016

 

1. Elige conscientemente la felicidad.

No basta con decir: “quiero ser feliz”, es necesario que asumas la felicidad como una meta. Muchas personas afirman que desean ser felices pero no hacen nada para lograrlo, continúan aferrados a sus viejos hábitos y no hacen nada para salir de su zona de confort. Sin embargo, la felicidad no es algo que ocurre al azar, es un estado que necesita ser cultivado día tras día.

Elegir la felicidad implica asumir un compromiso y poner en práctica comportamientos y actitudes que nos conduzcan a esta. Significa aprovechar las oportunidades que se nos presenten, estar dispuestos a vivir plenamente cada momento y esforzarnos por desarrollar aquellas habilidades que realmente nos satisfacen.Elegir la felicidad implica, sobre todo, estar dispuestos a emprender el camino que nos conduce a ella. Recuerda esto: la felicidad no es un destino, es un camino.

 

2. Potencia la resiliencia.

El opuesto de la depresión no es la felicidad sino la resiliencia. La habilidad para lidiar con los problemas y salir fortalecidos de estos nos permite ser felices incluso cuando las cosas no van como esperábamos.

Recuerda que la felicidad no solo es un estado, también es una actitud. Los acontecimientos en sí mismos no son positivos ni negativos, lo es la interpretación que hacemos de ellos, sobre todo dependiendo de nuestras expectativas. Eso significa que para ser felices debemos aprender a centrarnos en los aspectos que nos ayuden a crecer y debemos abrazar los errores como una fuente de aprendizaje.

 

3. Cultiva la gratitud.

Desarrollar el hábito de dar las gracias por lo que tenemos, en vez de quejarnos por lo que no tenemos implica un cambio radical en nuestra forma de enfrentar la vida, un cambio que nos hará sentirnos más satisfechos y, a la larga, más felices.

Así también lo demuestra otro experimento muy curioso realizado en las universidades de Missouri-Columbia y California, en el cual se le pidió a un grupo de personas que escribieran durante 4 semanas lo que les sucedía a lo largo del día, solo que algunos debían centrarse en las cosas por las que se sentían agradecidos mientras otros debían enumerar los problemas. Al terminar el experimento se apreció que quienes se habían focalizado en la gratitud también habían cultivadola felicidad.

 

4. Fomenta el perdón.

Vivir con rencor no conduce a la felicidad, sino que fomenta la rabia, la desesperanza y la insatisfacción. Para ser felices es necesario superar el pasado y aprender a perdonar. Solo así viajaremos lo suficientemente ligeros de equipaje como para poder hacerle espacio a la positividad.

Perdonar no es sencillo, a menudo es necesario que pase un poco de tiempo hasta que las heridas cicatricen. En ese periodo, es importante que profundices en tus sentimientos y que no intentes esconderlos sino aceptarlos. También es recomendable que intentes ponerte en el lugar de la persona que te ha hecho daño para comprender sus razones. Cuando estés preparado/a, deja ir el dolor y perdona. Recuerda que el odio y el rencor solo dañan a quien los siente. 

 

5. Contrarresta las emociones y los pensamientos negativos.

La higiene mental es fundamental para lograr el equilibrio emocional, pero muy pocas veces somos conscientes de ello. A menudo las preocupaciones y las recriminaciones adquieren vida propia y se adueñan de nuestro pensamiento. Si no les ponemos coto a tiempo, nos harán sentir mal y a largo plazo pueden llegar a dañar nuestra autoestima.

Afortunadamente, eliminar los pensamientos indeseados no es tan difícil como parece, solo tienes que encontrar la fórmula que mejor funcione para ti. Puedes probar con las técnicas de relajación, la meditación, el yoga o incluso realizando cualquier actividad que te resulte placentera. Esto te dará la serenidad que necesitas y te ayudará a limpiar tu mente.

 

6. Potencia las relaciones interpersonales.

Existen muchos consejos para ser feliz pero muy pocos son tan eficaces como este: cultiva las relaciones porque es a través de ellas pasarás los mejores momentos de tu vida. De hecho, un estudio realizado en las universidades de California y Oklahoma reclutó a 376 personas y, después de que completaran un cuestionario, descubrió que los momentos más felices de su vida eran aquellos en los que habían conectado emocionalmente con otras personas. La felicidad se encuentra al rodearte de personas positivas, amigos que te apoyen y, sobre todo, pasando tiempo de calidad con quienes quieres.

Mención aparte merece el hecho de que una de los síntomas de la depresión es la desconexión emocional en las relaciones con los demás, incluso llegando a la incapacidad de disfrutar de las relaciones sociales.

 

7. Involúcrate en actividades significativas.

A menudo el día se nos escapa inmersos en una serie de actividades monótonas que no tienen ningún significado para nosotros y que, obviamente, no nos hacen felices. Algunas de estas tareas son ineludibles, pero otras no. Revisa tu agenda diaria, elimina todo aquello que no te hace feliz (y puedes eliminar sin conllevar consecuencias negativas) y apuesta en su lugar por actividades que realmente te satisfagan, que te hagan sentir pleno.

No se trata de eludir responsabilidades, sino de ser conscientes de la importancia de nuestro tiempo, de ser más eficaces y de concentrar nuestras energías en aquello que realmente nos interesa. Uno de los mejores consejos para ser feliz nos llega de la mano de León Tolstoi: “El secreto de la felicidad no está en hacer siempre lo que se quiere sino en querer siempre lo que se hace”.

 

8. Redescubre el valor de las cosas pequeñas.

Cuando las personas afirman “quiero ser feliz”, a menudo se refieren a una felicidad con mayúsculas o a llenar su vida de placeres y posesiones materiales. Sin embargo, existe otro nivel de felicidad vinculado a las pequeñas cosas, al sentirse bien y encontrarle un sentido a la vida. Cuando aprendemos a valorar cada detalle nos damos cuenta de que para ser felices no necesitamos mucho, tan solo basta apreciar lo que tenemos.

El camino a la felicidad no consiste en perseguir unicornios, sino en amar los pequeños placeres de la vida cotidiana. Un excelente ejercicio para redescubrir la belleza que nos rodea consiste en recorrer una ruta que conocemos bien pero hacerlo libre de preocupaciones, fijándonos en cada detalle del medio. Descubrirás cosas asombrosas que habías pasado por alto, quizás porque estabas demasiado ensimismado/a en tus pensamientos.

 

9. Practica deporte al aire libre.

La actividad física no solo nos permite mantenernos en forma, sino que también nos ayuda a liberarnos del estrés. Cuando practicamos deporte nuestro cuerpo libera endorfinas, unos neurotransmisores que generan una sensación de bienestar y relajación. De hecho, un estudio realizado en la Universidad de Duke ha demostrado que en algunos casos la actividad física llega a ser un tratamiento tan eficaz para la depresión como los medicamentos.

De la misma forma, otro estudio particularmente exhaustivo que analizó los datos de 833 personas que practicaban deporte, concluyó que realizar ejercicios al aire libre es mucho más beneficioso que en ambientes cerrados porque nos reporta más energía y vitalidad, a la vez que potencia la sensación de bienestar.

 

10. Cuida tus horas de sueño.

Dormir es sumamente importante para recuperar la energía que hemos perdido a lo largo del día. Hace poco se descubrió que durante el sueño nuestro cerebro expulsa las sustancias de desecho de su metabolismo, razón por la cual los problemas de sueño se han vinculado a patologías neurodegenerativas como el Alzheimer. Sin embargo, los beneficios del sueño más van allá de la fisiología, así lo confirma una investigación muy interesante en la que se apreció que dormir las horas necesarias también nos ayuda a procesar los conflictos y nos hace más felices.

En el experimento se apreció cómo las personas que habían sido privadas del sueño recordaban un 81% de las palabras con una impronta negativa y solo el 31% de aquellas positivas o neutras, lo cual nos indica que el sueño profundo es fundamental para procesar los eventos que tienen una carga emocional y restarles al menos una parte de su impacto. De hecho, también se observó que las personas que habían dormido bien cambiaban su actitud, mostrándose mucho más comprensivas ante aquellos hechos que tenían un impacto emocional negativo.

 

Fuente: http://www.elpradopsicologos.es/

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