Psicología Positiva

La Psicología Positiva es una corriente psicológica que se origina en el año 1998 de la mano del Dr. Martín Seligman, psicólogo norteamericano y Presidente ese año de la American Psychological Association. Reconocido por su teoría sobre la Indefensión Aprendida se convirtió de manera gradual en el portavoz de esta nueva rama que propone potenciar las fortalezas humanas como amortiguadores ante la adversidad (Prada, 2005).

 

Surgió como un movimiento que promovía la investigación de los aspectos positivos del psiquismo y sus objetivos eran:

  • Estudiar las emociones positivas

  • Investigar los rasgos individuales positivos

  • Indagar acerca de las instituciones que promueven a y b (Gancedo, 2009)

 

La Psicología positiva supone una nueva manera de ver la salud mental. En palabras de Seligman Padre de la Psicología positiva “el verdadero crecimiento personal y superación de nuestras dificultades no vendrían sólo de eliminar lo negativo, si no de construir y adquirir lo positivo”.

 

El concepto de “Fluir”, surge del término anglosajón flow, elaborado por el psicólogo Mihalyi Csikszentmihalyi, otro de los padres de la Psicología Positiva, quien lo definió como “un estado en el que la persona se encuentra completamente absorta en una actividad para su propio placer y disfrute, y en esa actividad hace perder la noción del tiempo y se produce que, en ese “estado”, todos los sentidos, las acciones, pensamientos y movimientos se suceden unas a otras sin parar y produce una gran satisfacción”.

 

Casi cualquier persona, puede producir un estado de fluidez, y esa gran satisfacción se produce una vez terminada la acción que nos ha mantenido en ese estado de intensidad.

La psicología positiva fundamenta sus estudios en las fortalezas y virtudes humanas, como base para alcanzar la felicidad y el bienestar.

 

Existen numerosas ventajas en la aplicación de la psicología positiva para mejorar la percepción que tenemos de la vida y así atraer mayor bienestar y felicidad, lo más importante es enfocarse en el lado positivo de las cosas, primero de nosotros mismos, trabajando sobre aquellas áreas en la que somos buenos, y luego en el exterior frecuentando actividades y personas que nos generen placer y alegría, disfrutando siempre del momento presente, pues quien piensa demasiado en el pasado tiende a caer en la depresión y aquel que se enfoca en el futuro es invadido por la angustia, por ello nuestra energía debe estar dirigida al presente y a nuestro interés de ser feliz.

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© 2020 por Marcela Vazquez